Pues bien, en la primera publicación solo quisiera relatar las razones que me llevaron a crear este espacio... y quizás algunas otras cosas más que se vayan asomando por mi limitada mentecilla.
Me encuentro en un deplorable estado de salud y, cuando mejor, liviano estado de ánimo que me imagino irá mejorando con los días pero que hoy ha alcanzado su pic de desagrado. Verán, si hay algo que realmente detesto es estar encerrada sin poder hacer absolutemente nada, no porque no quiera, sino porque mi mente y mi cuerpo no me lo permiten. Y a quién se le habrá ocurrido la brillante idea de hacernos coexistir con bicharracos, no en desmedro de ellos por supuesto, no es su culpa, respetables seres unicelulares, pero ¿era muy difícil mandarlos a otro planeta, pregunto yo? Bueno, pero en fin, los seres humanos somos en nosotros mismos una peste, ¿no?, para el planeta digo, que nos expandimos, como dijo un buen amigo (lo pongo para que después no me anden cobrando los derechos de autor emocionales, que vaya que valen), como un cáncer por la tierra.
Y bien, visto desde ese punto de vista no resulta tan difícil entender porqué demonios pusieron a los respetables organismos unicelulares con nosotros, los seres humanos. Si no fuera por ellos, seríamos una plaga indestructible, que se come todo a su paso, porque hace rato ya que creemos haber vencido el sistema inmune de nuestro pobre planeta.
Pero no es así... no señor, no se convenza, señor ser humano, de que su soberbia ya lo ha puesto por sobre el medioambiente. Si hubieramos vencido ya las defensas DEL planeta tierra (no 'nuestro', porque claramente no tiene ningún dueño) podríamos predecir con precisión los catástrofes naturales que nos merman.
Pero bueno, no quiero seguir discutiéndolo y probablemente todos tienen mejores cosas que hacer que leer esto, son embargo, me gasto un poquito para quien obtenga una mediana diversión de mis palabras.
Con mucho más que decir, me despido por esta oportunidad.
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